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"EL CINE"..., COLABORACIÓN DE LA CASA DE ANDALUCÍA DE RIVAS VACIAMADRID

cada quince días una película comentada

colaboración de la "Casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid"

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LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS
(LA LA LAND)

de Demian Chacelle

Lo clásico

AMPLIARUn hollywodiero de los tiempos dorados, que sabía mucho de cine, definió el esquema en el que se basaban todas las películas de éxito: “chico busca chica, chico pierde chica, chico reencuentra chica”. Y ahí están todos los musicales de Hollywood, incluidas las tres catedrales: “Un americano en París”, “Cantando bajo la lluvia” y “Wset Side Story”, (bueno, en “West Side Story” la chica pierde chico definitivamente).

Y también en “La la land” sucede lo mismo, pero introduciendo una pequeña variante: chico y chica no se reencuentran ¿Será que se quiere hacer una segunda parte en la que se reencuentren?

Mientras tanto, en esta entrega, asistimos a los sueños de Sebastian (Ryan Gosling), pianista que toca en sucios y destartalados bares y restaurantes mientras sueña abrir su propio templo para el jazz, y Mia (Emma Stone), camarera cansada de acudir a sádicos “castings” y servir cafés a todos los aspirantes a actores, pero sueña con estampar sus manos y pies en el Paseo de la Fama, aunque es difícil considerar a Los Ángels como una ciudad de sueños Precisamente Norman Mailer la definio como "esa constelación de plástico").

Naturalmente: Sebastian y Mia unen sueños y viven su dosis de irrealidad y fantasía. Pero la realidad se impone. ¡Ay, ese Trump!

A arrasar tocan

Y arrasó. La noche de los “Globos de Oro” arrasó: Mejor película, mejor guión, mejor dirección, mejor música, mejor intérprete masculino, mejor intérprete femenino, mejor… Y sin duda alguna arrasó con lo mejor de la nochecita: Meryl Streep. ¡Soberbia!

Y ahora a esperar los “oscar” que la enfrentará a alguna película más meritoria, como “Silencio” del maestro Martin Scorsese, pero con menos “glamour”

Con un inicial número musical espléndido, (que no sé por qué me recuerda al paseo callejero ideado por Jerome Robbins y Robert Wise para “West Side Story” pero con muchísimos efectos especiales), la película avanza con ritmo creciente y rápidísimo hasta algo más de la mitad, donde un giro inesperado produce la paradoja de aumentar la emoción y disminuir la música. De forma creciente la parda realidad se va imponiendo a los sueños, planteando un dilema al amor desarrollado en cinco estaciones del año y sobre el que ha girado toda la película.

Durante la primera parte la película es un jolgorio de color, alegría, sorpresas… Es posible que muchos espectadores sientan deseos de cantar, bailar o tocar algún instrumento. Hasta que todo se vuelve bastante gris.

Damien Chacelle afirma que él no ha querido hacer “un cuento de hadas”, (ante la inminente epifanía del señor Trump las hadas ya han huido al carajo), sino un “bocado” de realidad. Bueno… lo dejaremos en “bocadito”, aunque abordar esa variante en un musical no está exenta de coraje. Y para ello Damien Chacelle hace un auténtico despliegue de medios técnicos aunque, digámoslo en su honor, perfectamente controlado, como es propio de los grandes directores.

Y a sus órdenes Ryan Gosling y Emma Stonne, si no están a la altura de los grandes actores clásicos del musical como Fres Astaire y Giger Rogers, por ejemplo, al menos cumplen perfectamente con la labor encomendada, lo que nos hace admirar a esa gente hollywoodiera que hacen bien lo que les echen. Y, dicho sea de paso, aparte de tantos homenajes al musical americano, ¿no hay también un homenaje al musical europeo, especialmente recordando a Jacques Demy, o es percepción mía?

Y mientras esperamos los muchos “oscar” que van a caer sobre esta película, resaltar el grandísimo trabajo de Mandy Moore, la coreógrafa que no se ha llevado ningún Globo de Oro a su casa y que en algunos números ha bebido no solo en Jerome Robbins, sino en el Gene Kelly de “Cantando bajo la lluvia” o “Un americano en París)

Quizás tantos globos de oro y tantos futuros "oscar" sean excesivos para los méritos de "La la land", pero no tienen que perdérsela quienes gusten del género musical, cuyo objetivo es el de hacer pasar al espectador dos horas de ensoñaciones felices. Y muy recomendable para que nos preparemos a ver las malas películas de pesadillas trumppianas que se avecinan.

Vicente Parra Fenollar

enlace directo al comentartio en la web de la casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid

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