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"EL CINE"..., COLABORACIÓN DE LA CASA DE ANDALUCÍA DE RIVAS VACIAMADRID

cada quince días una película comentada

colaboración de la "Casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid"

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CUANDO TIENES 17 AÑOS

de André Techiné

Cumbres y valles

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En una granja de las cumbres pirenaicas vive el mulato adolescente Tom (Corentin Fila), adoptado por un matrimonio sin hijos: Christine (Mama Prassinos) y Jacques (Jean Fornerod. 

En la pequeña ciudad del valle vive el también adolescente Damien (Kacey Mottet Klein) en un hogar burgués, con su Madre médica, Marianne (Sandrine Kiberlain) y su padre también médico militar, Nathan (Alexis Loret), que pasa largo tiempo en los campos de batalla del Próximo Oriente

Tom y Damien coinciden en el instituto. Ambos son los últimos que eligen los capitanes de los equipos que compiten en el gimnasio. Se odian. Se pelean. Zancadillas en la clase, peleas en el patio…

La madre de Tom cae enferma y Marianne pide que el muchacho mulato vaya a vivir a su casa para estar más cerca del hospital.  La animadversión de los dos muchachos deja ver su realidad más profunda y se trueca en una amistad que sobrepasa a la amistad: el amor.

Repulsiones y atracciones

El gran André Techiné se hace más grande. A sus setenta y tantos años filma una película sobre adolescentes con la misma frescura que lo haría un veinteañero, pero con la sabiduría de quien tiene detrás una filmografía impresionante que mediatiza casi todo el cine francés actual, pues apenas hay realizador joven que escape a su influencia.

Veinte años hace, más o menos, que Techiné se ocupó de la adolescencia y la homosexualikdad en la soberbia “Los juncos salvajes”. Y sin embargo poco tiene que ver esta película con aquella.

En “Los juncos salvajes” Techiné lanzaba una mirada nostálgica sobre un tiempo francés que fue y que estuvo condicionado por la guerra de Argelia. En “Cuando tiene17 años” el director, (y guionista junto a la muy buena directora y guionista Celine Sciamma), se sitúa en el más rabioso presente y en una Francia (y Europa) desorientada. Aquí Techiné, con la forma intimista y sutil de relatar que suele tener, se olvida casi desde el inicio de la película de adolescentes y homosexualidad al uso y se adentra en las complejas emociones y el juego de repulsión y atracción que impregna la relación de dos adolescentes, Tom y Demien, opuestos en todo: mulato y rubio, cumbres y valle, ruralidad y ciudadanía, profundidad y superficialidad, rudeza y hedonismo, fisicidad  e intelectualidad, salvajismo y educación, soledad y sociabilidad. Y ambos coinciden en una sola cosa: la violencia. Pero en Tom la violencia es su ser, es la naturaleza la que se la hace aspirar y en la que vive, la que le impulsa en pleno invierno a sumergirse en el agua helada como un rito de comunión. Mientras que en Damien la violencia es “para defenderse” y se la enseña un entrenador y su rito iniciático es darle puñetazos a un  “punching ball”. Pero tanta oposición hace pensar inmediatamente en la complementariedad si queremos explicarnos el juego de repulsión y atracción que se establece entre ambos chavales: el muchachito acunado por un hogar burgués se confronta con su alter ego animal. O a la inversa. Es como si estuviéramos ante los perennes planteamientos sobre la gemelaridad que plantea Michel Tournier en sus novelas y que ya Unamuno se planteó en “El otro”.

Tom es como el salvaje Heathcliff de las “Cumbres borrascosas” de Emily Bronte, (hay que recordar que TEchiné filmó una biografía de las hermanas Bronte). Damien, por su parte, recuerda mucho al “Tonio Kroger” de Thomas Mann. Tom está en comunión física y mística con la naturaleza, mientras que la habitación de Damien está presidida por un cartel de David Bowie con el maquillaje utilizado para la portada del Aladdin Sane. Tom no se siente aceptado por su familia de adopción, Damien es amado por sus padres. Pero ambos tienen en común que son personas en construcción.

Y Techiné filma de forma que la relación entre individualismo y sociedad parece unir el mundo burgués de una familia de médicos y el mundo rural de una familia granjera. Pero es solo apariencia que proporcionan las imágenes que idealizan el juego de espejos y convierten en metáforas de unión dos mundos que son insolubles.

Pero la verdad es que estamos ante un sabio relato naturalista que la cámara ha estilizado y que Techiné rompe con momentos simbólicos o rupturas rítmicas del relato, como en la secuencia de Tom, en plena noche nevada, mirando por la ventana cuyos cristales son golpeados por ramas desnudas (como en la película “Cumbres borrascosas”), la inmersión de Tom en el agua helada, Marianne saliendo de casa, también en la noche oscura, para suicidarse ante la tumba del marido que es iluminada por una potente luz, o la pelea a puñetazo limpio de Tom y Damian en la cima de la montaña y detenida por la lluvia limpiadora. Ritos de regeneración verdaderamente inhumanos. O el hecho mismo de situar el relato en un trayecto que va desde el más duro invierno hasta el principio del verano. En realidad son cambios de registro para crear inquietud y remontar el relato.

La homosexualidad hoy, en Francia y en Europa, ya no necesita reivindicarse. Techiné la presenta como un elemento más de la compleja relación y procura un retrato de la juventud de hoy que se mueve en una superficialidad que le impide entrar en su propia profundidad.

Pero todo su lirismo, toda su imaginación, todos sus logros de hacer aflorar las emociones, no las hubiera podido conseguir si no hubiera tenido delante de la cámara a tres actores: Sandrine Kiberlain soberbia como siempre; Cacey Mottet Klein que va camino de convertirse en un grandísimo actor (¿o lo es ya con sus diez películas a cuestas a pesar de su juventud), a medio camino entre la actuación por reducción, como Montgomery Clift, y la explosión gestual de un James Dean puesto al día; y Corentin Fila. ¿De dónde ha salido este actor mulato? ¿Cómo puede actuar tan esplendorosamente la primera vez que alguien se pone ante la cámara? Hay momentos que recuerdan al mejor y más sobrio Gerard Depardieu.

Espléndido André TEchine


Vicente Parra Fenollar

enlace directo al comentartio en la web de la casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid

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