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"EL PREGONERO"..., NOTICIAS DE RIVAS VACIAMADRID

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"EN EL AIRE" - CARTAS AL PREGONERO DE RIVAS VACIAMADRID

En este apartado se publican las comunicaciones recibidas en la sección Cartas Al Pregonero.
Para ponerte en contacto con el programa "EL PREGONERO DE RADIO CIGÜEÑA", puede escribir a buzon@radiociguena.org

 

 

Cabecera de las cartas

Los textos destinados a estos humildes pregoneros:
- No deben exceder las 50 líneas mecanografiadas
- Es imprescindible que estén firmados
- Debe constar el domicilio, teléfono y número de DNI o pasaporte del autor.
Radio Cigüeña se reserva el derecho de publicar tales colaboraciones, así como de resumirlas o extractarlas cuando lo considere oportuno.
No se devolverán los originales no solicitados, ni se facilitará información postal o telefónica sobre ellos.

NOTA: Si sólo quiere enviar una respuesta a cualquiera de las cartas aquí publicadas, no debe incluir datos personales en el mensaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

03-06-2015

DE COMO LAS SEÑALES DE TRÁFICO INFORMAN DEL CARÁCTER DE LOS GOBERNANTES   

Cójase como referencia Rivas Vaciamadrid, un lugar singular para probar esta tesis. Esta singularidad se produce primeramente por el intento de sus gobernantes por mostrar al pueblo como diferente y referencial para otras poblaciones, aunque no es diferente, es sólo un tópico más del que se vale el gobernante. La diferencia es sólo una creencia, o al menos una creencia que los gobernantes fuerzan a creer a sus ciudadanos. La segunda, es que para los gobernantes no es pueblo, sino ciudad. Debe ser que ciudad da más status, cuando el concepto pueblo dispone de mucha más fuerza y armonía, proximidad y lazos ciudadanos.  Los gobernantes presentan a Rivas como una ciudad a imitar por otros municipios. Por esto se analizará la señalización del tráfico en Rivas.

Cualquiera que circule por las calles y avenidas de Rivas Vaciamadrid podrá observar que están llenas de señales de tráfico, todas seguidas, todas contiguas. Es habitual encontrar esta secuencia: señal anunciando “control por radar en todo el municipio”. Cuatro metros más adelante, “circulación rotatoria. Usted no tiene la prioridad”. Dos metros más, señal de prohibición de superar los 20km/h. Casi pegada a esta señal otro con un triángulo con un peatón cruzando por un paso de cebra. A continuación un badén y seguido una rotonda. A la salida de la rotonda otro badén. Badenes,  que no cumplen las normas del Ministerio de Fomento. Esta secuencia se repite a lo largo del pueblo, no a lo largo y ancho, porque el pueblo es alargado. Tan largo que es preciso moverse con coche para acceder a los servicios, tiendas, etc. A este conjunto de señales se le añade una variopinta gama de normas en las diferentes calles, como pasos de cebra cada 30 metros, badenes cada cien, la amenaza constante de radar por todo el municipio, etc. Por ejemplo, a la salida del pueblo por la avenida de los Almendros en una distancia de 400 metros, hay dos rotondas, cuatro badenes con sus correspondientes señales, y tres indicaciones más de velocidades a 30-40-30 km/h, dos semáforos de los que amenazan ponerse rojos si superas la velocidad, más otro que alternativamente pasa del rojo al verde para el paso de peatones.

¿Qué información da esta señalización del tráfico sobre los gobernantes?

Primera, no hay quien conduzca bien con tantas señales. El exceso de señalización produce estrés visual, distrae la atención de la función principal que es conducir, angustia al conductor por el temor a las multas. En definitiva es germen de accidentes.

Segunda, el gobernante desprecia a sus ciudadanos. Piensa que los conductores son ineptos, que aunque han obtenido su carnet de conducir no saben moverse en un vehículo por la ciudad, y tiene que tutelarlos a base de normas sin fin. Desconfía de sus vecinos a quienes dice que ama, a quienes dice que no duerme por ellos. “Por tu seguridad”. Se cree superior a ellos, él es el que sabe, por tanto distante, diferente, impositivo. En definitiva es un tirano. La razón de ser de su cargo es mostrar su poder, cuanto más autoritario mejor.

Atonta y torna imbéciles a los conductores. Esto no sé si lo hace siendo consciente de ello -pero le es muy útil para las siguientes convocatorias electorales; ciudadano atolondrado voto seguro-, o es un estúpido que no tiene consciencia de sus actos. La persona aprende en la autoescuela las normas de circulación y a manejar una máquina que es peligrosa, puede desplazarse hasta treinta veces más rápida que la persona. Los sistemas de control del cerebro están fijados para un movimiento de unos 4 km/h. Al desplazarse a mucha más velocidad tiene que crear otros mecanismos que le permitan mantener el control. El cerebro está permanentemente creando mecanismo para automatizar las respuestas ante los imprevistos a velocidades muy superiores para las que no fue diseñado. Pero,…, llegó el gobernantes y ahora le llena la calzada de indicaciones sobre lo que debe hacer. Y nuestro cerebro tiene que reciclar, ya no puede crear mecanismos automáticos de respuesta y de improvisación, ahora sólo tiene que estar atento a las indicaciones del gobernante, hasta que a base de realizar esta tarea pierde la iniciativa y el control. Cuando falta la norma no sabe a qué atenerse y se paraliza, por lo que puede ocurrir el accidente, el atasco o lo que sea menos una conducción relajada y eficaz. Es semejante a lo  que pasa a los pilotos de aviación. Les han mecanizado el sistema de vuelo. Ahora es un sistema computacional el que maneja el avión y cuando surge un imprevisto no contemplado por el sistema informático no sabe qué hacer y suceden los accidentes tan inusuales que están teniendo lugar estos últimos años. La mecanización del vuelo ha eliminado la capacidad de respuesta del cerebro del piloto. Esto es lo que hace el exceso de señalización en la vía de circulación, el conductor acostumbrado  a seguir indicaciones no sabe cómo actuar donde no dispone de instrucciones. Precisa guías hasta en las situaciones imprevistas. Y se extrañan las autoridades que este último año hayan aumentados los accidentes de tráfico mortales. Primero han aterrorizado a los conductores con sistemas de caza: autovías donde se puede circular a 120 km/h  y de repente cambian la señal a 80 (si la autovía no está mal diseñada, es un cambio para cazar al conductor, por lo que el culpable es el responsable del diseño de la vía o del que puso la señal, no el conductor), modificaciones absurdas de las velocidades, infinidad de radares fijos y móviles, con la referencia sarcástica de “por tu seguridad”, exceso de señalización que produce estrés visual. En segundo lugar, con esta política de señales (exceso y multas) obligan al conductor o conductora a centrar la atención en las señales no para conducir mejor sino para evitar la sanción. Las multas son desproporcionadas, no tienen relación con los salarios, y como además puede ser cazado en cualquier lugar y por cualquier causa, el conductor va más atento al cazador que a la conducción que sería lo que tendría que hacer. Actitud sensata, pues la multa le puede suponer no llegar a final de mes.

En tercer lugar, aunque a la par de la segunda, han atolondrado al ciudadano, le han suprimido la capacidad de respuesta autónoma copando todo el espacio mental con normas y más normas. Es otro aspecto más de la tiranía, la lobotomización del ciudadano. Ahora ya tiene un ciudadano tonto, y por ende sumiso y dispuesto a seguir al gobernante. Contrariamente a lo que se piensa, la inflación de señales y badenes no es para favorecer a algún amigo (trasvase financiero de lo público a lo privado). Lo hace simplemente porque tiene el Poder y siente la emoción, la felicidad, convirtiendo al ciudadano en súbdito. El ridículo por la señalización absurda, contradictoria, excesiva no lo percibe o es muy inferior a esos otros  sentimientos de superioridad, dominio y control ciudadano. Por otra parte, sentimientos apropiados a su posición. Es normal que los tenga. Con su ingeniosidad, a través del control absoluto del tráfico, consigue que los ciudadanos (prácticamente todo el mundo es conductor, excepto los menores de 18 años) actúen por actos reflejos, como el perro de Pavlov, hasta perder su identidad. De un ser pensante y creador, ha pasado a un ser dependiente de la regulaciones de su amo, el Poder. De ser libre a ser domesticado. Ahora ama a su amo, como el perro, lo necesita para sobrevivir en un mundo que considera caótico. Ama la regulación, y cuanto más exceso más es su amor por su amo siéndole siempre fiel, como el perro, en todos los momentos en los que deba asistirle, es decir, en todos los actos plebiscitarios.

Cuarta. Por si esto no fuera suficiente para el gobernante o tirano, por si todavía hay alguien que mantiene sus neuronas, engaña a la ciudadanía con mentiras que los ciudadanos están dispuestos a oír y creer  aludiendo el medio ambiente. El gobernante de Rivas Vaciamadrid alardea de cómo se cuida el medioambiente en este pueblo. Y hasta puede ser verdad. Pero la estupidez es consorte sobretodo de los gobernantes. Si hace algo por el medioambiente lo neutraliza y supera con su sistema de circulación. Cada conductor puede comprobar con su vehículo cómo aumenta el consumo de combustible cada vez que tiene que parar y acelerar ante cada señal o badén. A esa expulsión de gases a la atmósfera hay que añadir toda la energía que se consume en las reparaciones de amortiguadores, lunas rotas por vibraciones, desgaste de frenos, averías en los motores, destrozo de columnas vertebrales de los conductores sólo por el paso de badenes. Pero, gobernante, no te preocupes. Has hecho muy bien el trabajo que realmente te corresponde, someter al ciudadano a tu voluntad, eliminarlo como sujeto, todos claman por más badenes, más normas. Sin ti se sienten huérfanos. ¡Qué mundo tan feliz!

Nota. Más de uno pensará que esto no vale para todos los gobernantes, que cada gobernante es diferente según el color de su partido,  que son diferentes los de “derechas” de los de “izquierdas”, modo simplón de ofuscarse la mente. No hay gobernantes de izquierdas ni derechas. Hay gobernantes. Es decir, existe el Poder. El que detenta el poder adquiere, por el hecho de disponer de él, la cualidad de la superioridad sobre los demás, que son “las masas” para él, se hace lo que él ordena. Esta cualidad tiene una característica muy especial, pasa automáticamente al subconsciente por lo que el gobernante realiza actos reflejos, actúa instintivamente, con respecto a la gobernanza. El Poder es tiranía, sin paliativos. Podrá hablarse de niveles de tiranía, paternalista con los sumisos, despótica con los críticos; estúpida, hasta se perjudica a sí misma; despótica en grado superlativo, desprecia a todos, etc. Pero es un error grave conceptualizar el poder de derechas o de izquierdas por sus consecuencias sobre la percepción ciudadana, Siempre será una tiranía mientras el Poder no sea horizontal, repartido entre todos sus dueños, es decir, el pueblo. O sea, alejemos de nosotros ese engaño de izquierda-derecha y llamemos a las cosas por su nombre si queremos aproximarnos a la verdad y lo justo. Y vivir en un mundo alfo más feliz.

 

 

Gabriel Moreno.

 

 

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