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"EL CINE"..., COLABORACIÓN DE LA CASA DE ANDALUCÍA DE RIVAS VACIAMADRID

cada quince días una película comentada

colaboración de la "Casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid"

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LILTING

de Hong Khaou

La ignorancia de la madre
En el Londres actual Junn (Pei-Pei Cheng), una anciana chino camboyana, se pregunta qué demonios hace en una residencia de ancianos y por qué su hijo Kai (Andrew Leung), muerto en un accidente, la metió alli allí. No habla inglés, solo mandarín. Y teme que las no visitas de su joven   hijo (que sí habla inglés) la priven de toda posibilidad de comunicación con el entorno o fuera de él. De esa ausencia culpa a Richard (Ben Whishaw), a quien ella cree amigo de Kai y es quien la visita a pesar del odio manifiesto que ella le profesa. Pero Richard era el amante de Kai, realidad que la madre ignora, o quiere ignorar. Junn y Richard se comunican a través de la traductora Vann (Naomi Christie).

No solo el idioma es barrera
Conocía dos cortos del camboyano Hong Khaou: “Spring” y “Summer”. Soberbios. Y me preguntaba si la maestría de la que hacía gala en los cortos sería capaz de mantenerla en un largometraje. Y lo es. Porque “Lilting” es, como el título indica, una “delicadeza”, una joyita luminosa a pesar de su ambiente y tema sombríos. Y el riesgo del realizador y coguionista era mucho. Retratar y mostrar el hosco “huis clos” de unos personajes es tarea reservada solo a los grandes artistas. Y jugar con el espaacio y el tiempo en el que se sitúan los personajes es tarea jodidísima para el director de cine o teatro. Dificultad de la que  nos podría hablar Jean Paul Sartre, puesto que lo abordó en dos ocasiones. Y más difícil si en ese “huis clos” uno de los protagonistas está muerto y su personalidad se reconstruye  gracias a los “flashbacks” anudados y relacionados por la intermediación de una traductora.

Con esa estructura, que permite a los personajes comunicarse entre sí, y al público, las oscuridades de la personalidad de Kai y de ellos  mismos, así como todos los disfraces, máscaras y excusas del lenguaje, se corría el riesgo de romper el ritmo de la narración o de hacerla incomprensible. Pero Hong  Khaou sale airoso en la empresa y, ya planteada la incomunicabilidad del lenguaje y superadas sus dificultades, el director queda libre para abordaqr serenamente los auténticos objetivos de la película: las relaciones humanas y familiares, así como el surgimiento de conflictos interpersonales, generacionales y culturales.

En una atmósfera cerrada, pesada, recreada a través de una narración siempre solemne, sitúa a los personajes en una realidad que se nos aparece como inmediata y que conforma su personalidad. Junn, interpretada por una actriz que actúa magistralmente, vive en una residencia de ancianos que es un seguro para los otros residentes, pero extraña para ella, que siempre se ha sentido extraña en una Inglaterra de la que no ha aprendido su idioma a pesar de tantos años de residencia. Por el contrario su hijo Kai, a medida que se va reconstruyendo el personaje, se nos muestra como persona integrada plenamente, pero que no se ha atrevido a revelar su homosexualidad a la madre. 

Y frente a la impresionante figura materna que no quiere saber nada de la hoosexualidad del hijo, se plata Richard, el novio viudo de Kai, que intenta anudar su comprensión del amado con el personaje diferente que le trasmite una madre tozuda en su ceguera sobre la relación de Richard y Kai. Fingimiento de ignorancia que no detiene a un Richard interpretado por Ben Whishaw en estado de gracia y que, una vez más, se entrega a fondo haciendo gala de unas facultades actorales impresionantes. No necesita hablar. Su gesto nos da toda la profundidad de las sensaciones y emociones que invaden al personaje. Su dolor por la pérdida del amado, sus contradicciones... Su recurso al detalle llena sus silencios. Su devastado personaje se desliza, sin perder el equilibrio, en la cuerda floja que une el amor de su vida y la madre, único lazo que le queda con su amante. Un Ben Whishaw verdaderamente soberbio.

Y si la comunicación, la ausencia, el respeto a los mayores, la dependencia de los viejos, la nobleza de quienes les acompañan, la aculturación y el afrontamiento de la muerte, son los temas de la película, la homosexualidad y su aceptación por la familia son su eje central y están tratados muy pudorosamente a través de la relación de la pareja de amantes. No era tarea fácil desarrollarlos de manera convincente. Y Hong Khaou lo borda consiguiendo una película emocionante y de una finura increíble.


Vicente Parra Fenollar

 

enlace directo al comentartio en la web de la casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid

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