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"EL CINE"..., COLABORACIÓN DE LA CASA DE ANDALUCÍA DE RIVAS VACIAMADRID

cada quince días una película comentada

colaboración de la "Casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid"

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BABADOOK

de Jennifer Kent

¡El niñito de los cojones!

Un niñito de seis años (Noah Wiseman). Una madre (Essie Davis). Una casa. Y un cuento infantil. ¡La que nos arman metiéndonos el alma en un puño!

El angelical niñito tiene la costumbre de soñar con un monstruito. La madre, que aún  no ha asimilado su viudez, acaecida hace seis años por culpa de un accidente ocurrido cuando la llevaban al hospital para parir, lee cuentos al niñito para que se calme y se duerma. El niñito asegura a su madre que matará al monstruo cuando aparezca, para lo cual construye, con palos y trastos viejos, ballestas o lo que él considera armas. Y como en el colegio muestra sus invenciones a los otros niños y, encima, hace demostraciones de su potencia mortífera, la dirección del colegio quiere ponerle una especie de tutor, a lo que la madre se niega. Ya se sabe: “mi adorado hijito es incapaz de hacer daño; o es más inocente que los ángeles. Lo que pasa es que no le comprenden y él necesita cariño, mucho amor, desde que murió su padre”. Y se lo lleva a casa para darle mucho amor.

Y un día el dulce niñito incomprendido elige un cuento para que su madre lo lea: “Mister Babadook”. El tal Babadook es una especie de ogro, o de hombre del saco. ¡Qué más da! Un monstruito infantil que tiene su ritmo al pronunciarse: “Babadook, dook, dook”. Y con tanto “dook, dook” que viene y que va el Babadook en cuestión empieza a tomar forma en las pesadillas del encantador niñito. Y poco a poco el niñito logra traspasar el siniestro personaje a las pesadillas de la madre. Y los dos más pirados que las cabras

 

La música del terror

Primera película de la australiana Jennifer Kent. ¡Y qué primera película! ¡Si parece que se codea con Roger Corman, Romain Polansky o Stanley Kubrik, hablando de sus logros mintras toman un martini!

 

Y no esperen ver cosas histéricas, Godzillas o tiburones y demás lindezas cargadas de plásticos y maquillajes, que no los hay. Pero terror, lo que se dice terror, lo hay a manta.


Muy curioso y admirable es como la señora Kent transforma lo que podría ser una tierna historia de amor entre madre e hijo en una situación de terror. La madre, al hacer al hijo responsable de la muerte de su marido, oscila entre el amor y el odio hacia el niño.

Y la directora acude el cine de terror porque es un género que con su capacidad para traspasar los límites, o entrar a saco en los tabúes sociales, le permite dar forma y visualizar el dilema: ¿puede una madre amar y al mismo tiempo odiar al hijo?

Parece que Jennifer Kent está en posesión de todos los recursos del género: golpes sordos y que te pillan por sorpresa, chirridos siniestros, sombras amenazantes, etc. ¡Hay de todo! Pero son escalones lógicos que conducen al centro del terror. Y tan segura está la directora en el empleo de esos recursos que se permite el lujo de introducir efectos tan ingenuos como los que se utilizaban en los primeros tiempos del cine, lo que mancha de ternura un desarrollo verdaderamente sombrío y agobiante.

La directora, magníficamente secundada por su director de fotografía Radek Ladczuk, acude a las formas expresionistas, con planos que ofrecen ángulos inquietantes. Espléndido también el director artístico Alex Holmes que, aparte de la casa atosigante, crea un libro de cuentos con unos dibujos que es posible que sean ingenuos pero que son, ante todo, inquietantes y que se reflejan en la estética de la casa. Y la música de Jed Kurzel mantiene al espectador en acecho constante.

Y en esa casa enferma se desenvuelven Noah Wiseman, que deja estupefactos con su espléndida interpretación, y Essie Davis, que consigue traspasar al espectador sus enrevesadas y contradictorias emociones. El niño intentando atraer la atención de los adultos y tratando de sobrevivir contra una madre furiosa, más muerta que viva. Y más pirada que el hijo.

¿Pesadilla infantil? Sí, sí... Y de adultos. Una pesadilla insondable.

Un auténtico “cuento cruel” que Monsieur Villiers de LÍsle-Adams no hubiera rechazado escribir.

Quienes gusten del cine de terror, no se la pierdan.

 

Vicente Parra Fenollar

enlace directo al comentartio en la web de la casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid

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