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"EL CINE"..., COLABORACIÓN DE LA CASA DE ANDALUCÍA DE RIVAS VACIAMADRID

cada quince días una película comentada

colaboración de la "Casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid"

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PHILOMENA

de Stephen Frears

¡Uuuuuuuuuuuuh! ¡Pecado! ¡Pecado!


Sé joven, bonita y soltera en los años cincuenta del siglo pasado. Vete a la feria y mírate en espejos cóncavos y convexos. Ligarás con un joven y, ¡zas!, quedas embarazada. La familia te rechazará porque se avergüenza de ti y te meterá en un convento o correccional regido por castísimas, tiernas y piadosísimas monjitas, celosísimas de procurar la felicidad de matrimonios como Dios manda, pero sin hijos. Te convencerán de que para redimir tu execrable pecado tienes que joderte dando tu hijito en adopción. Así perderás de vista, y olvidarás, al fruto de tu horrendo placer carnal. Pero La irlandesa Philomena (Judi Dench), lejos de olvidar, pasará cincuenta años dale que te pego buscando a su hijo. Finalmente el periodista Martin Sixmith (Steve Coogan), cuyo jefe no lo quiere ni aunque le den la rajoyana tarifa plana a la seguridad social, cree tener un “scoop” sensacional y ayuda a Philomena en su búsqueda.


¿Dónde he oído yo esta historia?

 

Aventura nada extraordinaria de una actriz extraordinaria

De miss Dench (como decía el gran Jorge Fiestas cuando se refería a alguna actriz que admiraba) hay poco que descubrir. Que es una actriz extraordinaria que nos ofrece m omentos de excelsa interpretación es algo que todo el mundo sabe. Y miss Dench, a sus ochenta años y con sus ojos ya casi ciegos, encuentra en el personaje de Philomena Lee, la madre coraje que durante cincuenta años está buscando al hijo que le robaron, encuentra el papel ideal para ofrecernos uno de sus mejores trabajos, una interpretación basada en la contención y en la máxima expresividad gestual. Basta un parpadeo, un leve movimiento de la mano, un esbozo de sonrisa, una mirada fija que taladra al interlocutor… para exteriorizar sus sentimientos o emociones y entregarlas plenamente al espectador. Pocas, muy pocas actrices hay con tanta capacidad para comunicar como Judi Dench. Steve Coogan, (al tiempo que intérprete también es el guionista y el productor de la película),  lo sabe y no duda en concebir el guion para lucimiento de la actriz, lo mismo que el director Stephen Frears no duda en armar la puesta en escena en función de Judi Dench. Casi seguro que la película hubiera sido otra de haber contratado a otra actriz para el papel protagonista.

Cuando, hace años, Steve Coogan leyó un reportaje sobre el libro del periodista Martin Sixsmith “El hijo perdido de Philomena Lee”, decidió comprar los derechos para el cine y no paró hasta conseguirlos. Es una aventura que han tenido, y tienen, que efectuar muchas jóvenes por culpa de familias avergonzadas e instituciones religiosas inmensamente voraces a la hora de acumular dinero y, a la vez, toneladas de méritos "salvíficos".

Pero en este caso lo curioso es que el protagonista del libro, como su título indica, es el “hijo perdido”, el pequeño Anthony Lee que adoptado por una rica familia de Saint Louis, (Missouri) se convirtió en el político Mike Hess que colaboró con Reagan y con Bush padre, y estuvo obligado a llevar una doble vida por ser homosexual, por tener un novio que le amaba, y por gustarle el sadomaso y el cuero.  Hasta que un buen día murió de sida.

Philomena Lee solo es protagonista del prólogo para explicar que, junto al periodista Martin Sixsmith, logró encontrar la pista de su hijo e intentaron reconstruir algo de su vida acudiendo a quienes le conocieron. Ese prólogo y el capítulo final son el eje de la película. Todo lo referente a la vida del hijo se ha omitido. Solo aparece en algunos momentos, más para ver la admirable y serena reacción de Philomena ante el descubrimiento de la homosexualidad del hijo, que para caracterizar al personaje invisible.

Quizás por respeto a Philomena Lee, todavía viva y que fagocita toda la película, Frears y Coogan sobrevuelan los aspectos más escabrosos de la vida del político americano. Pero nada que objetar a guionista y director. En arte cada uno elige aquello que más le atrae, le convence o considera más apropiado a su objetivo. Y el objetivo de guionista y director es realzar el esfuerzo de esa madre coraje y su capacidad de perdón. Es esa generosidad que perdona la que sostiene de forma invisible, como el esqueleto invisible sostiene la carne, toda la película y la que mantiene el equilibrio entre el humor sarcástico de Philomena, a pesar de su creencia en Dios, y el humor cínico del descreído y condescendiente periodista.

Director y guionista arriesgan en el juego entre instantes dramáticos, que nos dejan al borde de la lágrima, e instantes de humor, a veces desopilante, en que casi aflora la carcajada. Casi se podría decir que toda la película se mueve entre binarios: la vieja proletaria respetuosa con las tradiciones y el intelectual medio burgués que las rechaza; la mujer religiosa que acepta su culpabilidad y el “castigo” merecido, y el hombre descreído que culpabiliza a las instituciones religiosas que se aplican con celo al robo de niños para “salvar almas”. Juego binario que permite a Frears y Coogan denunciar las prácticas de esas instituciones religiosas y de ciertas prácticas escandalosas sin encerrarse en un discurso simplista o sórdido.

Y no se crea que el aluvión sentimental del final es un chantaje a la sensibilidad de los espectadores, sino un intento de empatizar con el espectador para llevarle a reflexionar. No olvidemos que Frears es muy, pero que muy “british”. Y una vez más, como quien no quiere la cosa, nos muestra como hacer buen cine sin alharacas.

Si de Miss Dench ya he dicho al principio que está extraordinaria, del cómico Steve Coogan, esta vez en papel medio dramático, hay que decir que está soberbio. Hace completamente creíble ese periodista cínico, descreído, venido a menos en su profesión y convencido de tener entre manos un material magnífico para escandalizar y emocionar, al  mismo tiempo, al público.

No puedo dejar de pensar que los señores académicos hollywoodieros también lo tienen jodido este año al otorgar el “oscar” a la mejor actriz.

colaboración de: Vicente Parra Fenollar

enlace directo al comentartio en la web de la casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid

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