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Entrevistas

DIEGO BLÁZQUEZ
Entrenador
RIVAS ECÓPOLIS

DAVID GALLEGO
Entrenador
ESTUDIANTES

SANTIAGO ALEJANDRO
Entrenador
CORAZONISTAS

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BALONCESTO CADETE FEMENINO
FINAL A CUATRO DE MADRID

RIVAS ECOPOLIS - 57
ASEFA ESTUDIANTES - 65

Lo que empezó siendo un sueño para el Rivas Ecópolis finalizó en pesadilla

 

 

Hay veces en las que una derrota te enseña más cosas que cien victorias. Es quizá una de las lecturas positivas que el equipo cadete del Rivas Ecópolis que entrena Diego Blázquez debería sacar de su participación en la fase final de la categoría disputada entre el viernes y el domingo en el pabellón Cerro del Telégrafo de Rivas Vaciamadrid.

El equipo local había ganado a las de Estudiantes en la segunda fase de competición por 76-57 en el partido disputado en Rivas y había caído con las colegialas en la vuelta en Magariños por 62-58. En la fase final las de Rivas habían ganado con una cierta comodidad y holgura sus partidos mientras que las de Estudiantes habían sufrido en los dos partidos a pesar de terminar ganándolos. Pero un partido es un partido. Y tras haber ganado los dos de la fase final, todo quedaba a expensas del enfrentamiento directo entre ambos equipos.

Desde que entraron al pabellón, veíamos a las jugadoras locales confiadas en sus propias fuerzas. Tenían ganas de revancha. Consideraban su derrota en cancha de Estudiantes, única de la temporada,  como un accidente y creían que había llegado el momento de poner las cosas en su sitio.  Las de Estudiantes, llegaron algo más tarde, y parecían relajadas a la vez que concentradas. Eran conscientes de que para ganar a Rivas necesitarían poner toda la carne en el asador.

Y empezó el partido. El pabellón lleno a reventar. Magnífica noticia. Las cuatro aficiones, con mayoría ripense, entregadas por completo a animar a sus respectivos conjuntos. El salto inicial lo ganaba María Conde en lo que podía ser un presagio de su magistral actuación durante el partido. Se adelantaban las visitantes a través de la citada María Conde y Miryam con un tiro libre convertido colocaba el 0-3. Nada preocupante. Blanca Ruiz, en lanzamiento triple igualaba el partido y Marta Hermida adelantaba a las de casa por 5-3. Empataba Conde y volvía a anotar Hermida para las de Rivas. 7-5. Comenzaba la pesadilla. Del 7-5 se pasaba en un instante al 7-15. Tiempo muerto de Diego Blázquez y un espejismo en forma de triple de Blanca para aproximar el marcador a cinco puntos. Del 10-15 al 11-25 del descanso.

En cada jugada local se apreciaban prisas, nervios, precipitación. Daba la sensación de que se quería ganar el partido en diez minutos. Tal como sumaban las de Estudiantes, se les iba transformando la cara. Relajación, confianza, seguridad. Por el contrario en las ripenes, dentro ya totalmente de la pesadilla, se adivinaba todo lo contrario. No salía nada. No entraban los tiros. Se desaprovechaban balones increíbles y eso iba pesando cada vez más, como una losa.

En el segundo cuarto más de lo mismo. Se podía hacer una lectura como la que hace el gobierno con el paro. Se había perdido por menos, pero aumentaba la diferencia. De 11-25 se había pasado a 25-42. Todo parecía perdido. Pero hay otra lectura positiva que hacer del equipo. Tiene casta. Saben luchar y seguir remando a pesar de las dificultades. Tras el descanso se recortó. En el ecuador del partido María Conde era la reina de la final. 17 puntos y nueve rebotes. La diferencia significativa estaba en el tiro de dos. Seis intentos de 26 llevaban las de Rivas. 16 de 38 las de Estudiantes.

En el tercer cuarto ganaban las locales por 15-9 y el público se desgañitaba con el “si se puede” de rigor. Marta Hermida y Blanca Ruiz eran las que más aportaban en anotación. Se notaba la falta de los puntos de Inés Mata que se mostraba como ausente debido a los mismos nervios y a la presión.

Llegaba el último cuarto. Se iba haciendo la goma. Se recortaba y se iban, pero se llegaba a falta de tres minutos y medio con un impensable 52-58. Todo por decidir. Las de Estudiantes notaban la presión. Las de casa parecían capaces de culminar la remontada. Y estuvieron cerca. A cuatro puntos y con posesión de balón. Un mal pase, precipitado, llevaba a una pérdida de balón y a cometer una falta que aumentaba la diferencia y cercenaba de lleno las esperanzas del equipo.

Finalizaba poco después el partido con 57-65, justo y merecido triunfo del Estudiantes, ante un equipo que aprendió, estoy seguro, que para ganar hay que estar desde el segundo uno al último plenas de trabajo y concentración.

Entre lo pros del partido, el ambiente. Llenazo total, escaleras incluidas. La raza demostrada por las jugadoras. Ninguna se escondió a la hora de tirar. Quizá se precipitaran a veces, pero no dudaban y se la jugaban. El no rendirse en instante alguno. Pelear hasta el pitido final. Las lágrimas. De rabia, de impotencia, de no haber sido capaces de obtener lo que esperaban. Lágrimas de campeonas derrotadas, pero acostumbradas a ganar.

Los contras. El excesivo optimismo/triunfalismo. No solo de las jugadoras. Del público y de los medios informativos, entre los que me incluyo. Se generó una dinámica favorable que parecía que solo quedaba jugar 40 minutos y recoger los trofeos. Las de Estudiantes nos demostraron a todos que hay que ganar en la cancha y que para ganarlas a ellas hay que trabajar mucho y bien.

Del Estudiantes el trabajo colectivo y la concentración, fue lo mejor del equipo. María Conde estuvo genial. Carmen Grande muy lista y sabiendo leer perfectamente el partido. Igual que María Conejero o Miryam Martín.

Del Rivas Ecópolis Marta Hermida me dio la sensación de ser la más serena de todas. Nuria Román por su parte, entiendo que, supo diferenciar el saber jugar rápido que no precipitado. Creo que fue la mejor del equipo. Blanca entregada pero precipitada en ocasiones. Inés Mata, magnífica en el rebote y no tanto a la hora de anotar. Creo que fue la que más se vio superada por la situación. Seguro que sacará también consecuencias. Lo que nadie puede poner en duda es la entrega de todas y cada una de ellas. Así, aunque duela, se puede perder.

Rivas Ecópolis: 57 – Lasheras, Hermida (15), Pérez, Román (8), Sánchez (6), Blanca (14), Iglesias (2), Carolina, Inés (7), Quintanilla (1), Olmeda (3), Canela (1).

Asefa Estudiantes: 65 – Torbellino, Conejero (11), Gutiérrez, López (7), Conde (21), Grande (5), Domínguez (6), Gragera, María López (2), Martín (10), García (3).

 

 

 

 

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